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Hipsters

hipster con gorro y bufanda de lana

La subcultura Hipster es una de las más populares en la actualidad, pero resulta difícil describir unos rasgos comunes ya que su pensamiento persigue alejarse de las etiquetas y órdenes establecidos. Así, cada hipster tiene su propia interpretación de lo que es “ser hipster” y precisamente eso es un buen resumen de la esencia en que consiste serlo.

Moda y vestimenta Hipster

En línea con su espíritu independiente, su estilo es ante todo personal. Les gustan los elementos artesanales, heredados de sus padres y madres (¡y si puede ser de un abuelo o abuela ya no te cuento!), al margen de las modas o las grandes tendencias: unas gafas vintage, un reloj de cuerda con la correa desgastada, una pluma clásica, alguna prenda, zapatos o botas de segunda mano o reutilizados.

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Fuente: MJ S en Unsplash

Usan mucho los pantalones vaqueros y los combinan con camisas de sport con corte clásico (sí, también de cuadros), de colores apagados y tenues, nada estridentes. Emplean gorros, jerseys y chaquetas de punto y en el caso de los chicos a menudo optan por la barba abundante. La bufanda es igualmente un elemento que adoran y no sólo en el invierno. Por cierto, no lo olvidábamos: sí, les gustan muchísimo las gafas de pasta.
¿Les gustan los gadgets tecnológicos? Sí. ¿Son digitales? También. Pero lo que quizás es más característico de ellos es que al tiempo son capaces de disfrutar tanto o más de un objeto analógico bonito o especial o de una experiencia real memorable al margen de las pantallas digitales. Por ello, es usual encontrárselos en bares, restaurantes y cafés de especial encanto: les gusta disfrutar de todo y, por qué negarlo, tienen gusto y olfato para identificar buenos lugares.

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Fuente: Austin Gardner

Lo hipster está de moda, está claro, pero precisamente por eso no todo lo que lo parece verdaderamente lo es. Es natural que cuando un movimiento como éste triunfa de modo planetario, la vestimenta y el aspecto propios (pero sólo eso) sean adoptados por muchos que nada tienen que ver con ellos a nivel de valores y esencia. Ésta por tanto se pierde y surge lo que podríamos llamar un “intrusismo” en el territorio propio de la tribu. Por eso, como consecuencia del uso de la etiqueta “hipster” por tantos que en realidad no lo son, hemos llegado a significados del término incluso despectivos (aquél o aquélla que de modo frívolo se preocupa en exceso por su imagen y por ofrecer un aspecto pretenciosamente original, llamativo y contra-tendencia).

Historia y música del movimiento hipster

La palabra “hipster” se comienza a usar en la década de los 40 para referirse a un grupo concreto con una leve variación fonética: “hepcats“. Con ella se referían a los entendidos de jazz y cultura afroamericana que incluso empleaban una jerga propia.
Progresivamente el concepto evoluciona hasta definir un conjunto diverso de movimientos antimoda, independientes, vintage y alternativos formado por personas de clase media y media-alta. Muchos de los jóvenes que formaban y forman parte de este grupo son nuevos inquilinos de las zonas centro de las ciudades, que renuevan y reformulan el estilo de vida en ellas, salvando y recuperando su mejor versión (en una línea semejante a lo que se hace con una prenda de segunda mano a la que se da nueva vida). El rasgo común a ellos es una opción sistemática por el no-consumo de lo dispuesto para la mayoría e incluso, como veíamos antes, el reciclaje de ropas y objetos de segunda mano (les encantan los utensilios y ropas clásicos, usados, que pueden encontrarse en mercados locales). Bajo este esquema común de comportamiento, esta subcultura conforma sus valores y se va asentando hasta que en la década de los años 2010 explota globalmente y adquiere su máxima popularidad.

Ese éxito y popularidad globales ya hemos dicho que les resta en ocasiones parte de su autenticidad, pues muchos que lo parecen y en verdad no lo son se comportan de cara al exterior de modo incongruente con ese teórico alejamiento del mainstream que defienden. Por este motivo, los hipsters despiertan abundantes críticas (incluso odios) y, como referente blog de esa crítica se puede citar a Elise Thompson. Elise los califica como “soldados de fortuna del estilo”, dispuestos a tomar lo que sea, mientras sea popular y esté en estilo, apropiándose de elementos propios de otras tribus y movimientos contraculturales anteriores. Acaso detrás de estas críticas esté el hecho de que, por definición, los hipsters no siguen tendencias, sino que las crean (desde la indiferencia).

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Fuente: Simon Noh

¿Cuál es su estilo de música favorito? Sencillamente, no lo hay: escuchan música indie, indie-rock, microhouse, chill-out, jazz, folk, rock, pop rock, dream pop y noise. Pero por si éstos fueran pocos, también simpatizan con otros estilos y escuchan bandas poco conocidas, ya que hay un cierto placer para ellos en el descubrimiento de lo diferente y apartado del mainstream.
Coherentemente, en lo que toca a cine, prefieren el independiente.

Filosofía, ideología y cultura hipsters

La ideología hipster propugna el carácter independiente y bohemio de sus miembros (de hecho, su origen se liga a menudo a los indies). Así, optan por música no masiva y se apartan de las tendencias mayoritarias en moda y vestimentas. Comparten igualmente una mentalidad responsable con el medio ambiente y por ello son contrarios al consumismo capitalista y favorables a los pequeños comercios locales y artesanos.
En esta misma línea, también muchos son vegetarianos o veganos, consumen comida orgánica y evitan mostrar las marcas de los objetos que usan.

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Fuente: rawpixel.com

Si algo le resulta sexy a un hombre o a una mujer hipster es la inteligencia, la cultura y la personalidad al pensar. Por este motivo, tampoco suelen regirse por los mismos cánones de belleza que el común de los mortales: los hombres fuertes y atléticos o las mujeres muy maquilladas y sinuosas no son los paradigmas de belleza más atractivos para ellos y ellas generalmente. Podría decirse que es una de las tribus que de modo más natural han adoptado la igualdad de género en su ideario. Incluso se percibe una suerte de feminismo en la que tanto los referentes y valores femeninos como los masculinos son respetados y conviven en armonía y plena complementariedad.